¿Le conviene al gobierno central de Colombia, que preside el economista Juan Manuel Santos que desaparezcan las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC)? De ninguna manera.
¿Por qué? Muy sencillo: porque ahí mismo cesarían los regalos, las ayudas, las donaciones, los préstamos, las generosidades de todo tipo y los obsequios de todo género que otorgan los Estados Unidos basado en la lucha “contra las FARC”.
¿Favorecería el Alto Mando militar, y algunos que no pertenecen al Alto Mando, que precisamente las FARC sean suprimidas del escenario político-militar colombiano? De ninguna manera.
¿Por qué? Muy sencillo: porque ese mismo Alto Mando, y los que pertenecen a un Mando Más Bajo (¿) no tendrían las posibilidades de hacerse millonarios a través de lo que Colombia recibe en su lucha contra las obsoletas FARC.
¿Estarían de acuerdo los del Alto Mando Empresarial de Colombia que se esfumen las ya innecesarias FARC, propias de otra época pero no del final de la primera década del siglo 21? De ninguna manera.
¿Por qué? Muy sencillo: porque ese Alto Mando Empresarial del hermano país de Gabriel García Márquez dejaría de percibir lo que les toca por su “cuota de sacrificio” en el enfrentamiento contra unas FARC que hasta el propio doctor Fidel Castro y el mismo comandante-presidente Hugo Chávez entienden que ya basta.
¿Estaría de acuerdo el Alto Mando del Clero Católico, Apostólico y Romano de que todos los hombres y mujeres de las retrógradas FARC sigan el mismo camino de Marulanda, Reyes y Martínez, entre otros? De ninguna manera.
¿Por qué? Muy sencillo: regresamos a lo mismo: ese Alto Clero perdería lo que le corresponde para seguir “cristianizando a los pobres” y así evitar que caigan en las garras del comunismo ateo, disociador y enemigo de las tradiciones cristianas de Occidente. (Farmacia Mella).
¿Apoyaría, yendo más lejos, el Alto Mando del Imperio y toda la Plutocracia Mundial que las tristemente célebres FARC sea totalmente y definitivamente destruidas? De ninguna manera.
¿Por qué? Muy sencillo: porque perderían su presencia militar, cada vez en mayor expansión, para ejecutar el verdadero plan (olvídense de Chávez) político-militar-económico-hegemónico de controlar la riqueza petrolera, mineral, maderera, acuífera, química, herbolaria, ictiológica, geológica en general, etcétera, que es el próximo gran objetivo de USA y sus Aliados. Denle mente.







